miércoles, 31 de julio de 2013

Sobre Violetta en Vivo

Violetta, la serie para adolescentes de Disney que se emite por Disney Channel desde mediados del año pasado, es uno de esos pocos fenómenos de éxito descomunal que se dan a veces.
Con un elenco internacional integrado por chicos de varios países de Iberoamérica, ha logrado conquistar los corazones de muchísimos millones de niños y púberes.
Ahora, con Violetta en vivo y sus 60 funciones en el Teatro Gran Rex, acumulurá unos 180 mil espectadores y más tarde el show saldrá de gira. Las localidades, por supuesto, están agotadas.
En el show en vivo, el Estudio On Beat ha sido trasladado al escenario. La trama cuenta que, tras haber sido invitado a participar de un importantísimo concurso para escuelas de música, los chicos deberán preparar los cuadros y canciones que, si ganan, los llevarán a la final mundial en el Wonder Dreams Hall, el lugar donde tocaron los más grandes artistas.
Los conflictos surgen, al igual que en la serie, por las rivalidades entre los personajes de Violetta (Martina Stoessel) y Ludmila (Mercedes Rodríguez Lambre), y de León (Jorge Blanco) y Diego (Diego Domínguez).
Pero la historia no es más que una excusa para desplegar toda la parafernalia de un megarrecital de rock.
Además de los protagonistas y su grupo de amigos hay un ensamble de diez excelentes bailarines, y una banda en vivo integrada por Luis Burgio (batería), María Laura Corazzina (bajo), Pablo Akselrad (primera guitarra), Adolfo Azicri (segunda guitarra) y Gustavo Novello (teclados) que hace temblar las paredes del teatro.
El espectáculo arranca con un recital de canciones enhebradas, y de allí en más sólo da tregua para el desarrollo de las escenas que van contando la historia.
Se trata de un producción del más alto nivel, en la que todo sostiene una energía propia de los grandes conciertos de las más importantes bandas de rock.
La dirección de Ariel del Mastro es tan impecable como el vestuario de Romina Lanzillotta y Verónica Fresco Zens (hay numerosos cambios de ropa), las luces de Del Mastro y Gaspar Potocnik, las excelentes coreografías de Sergio Mejía, y los dispositivos multimedia, con pantallas Led, retroproyecciones, efectos especiales y hasta fuegos de artificio.

De hecho, el show se ve perfecto desde cualquier ubicación y además se han dispuesto dos grandes pantallas con forma de corazón a los costados del escenario, donde todo se va proyectando.
Las veinte canciones, que forman parte de los dos CD ya editados -abrevan en el rock, el pop, el hip hop y las baladas-, han sido compuestas por músicos diferentes, que sin embargo han logrado que la mayoría sean hits que la platea canta a coro.
Martina Stoessel, amada con euforia por su público, canta y baila como los dioses, pero además tiene algo que no se estudia en ninguna escuela: carisma y ángel. Es de esperar que con este background se convertirá en una gran artista, porque ya lo es con sólo 17 años.
Si bien todo el joven elenco canta y baila con una destreza notable, el partenaire mexicano de Martina, Jorge Blanco, también tiene ese don especial y es un cantante y bailarín que destaca del resto.
Todo termina al fin, para tristeza del público. Pero uno de los regalos finales pone a Violetta en vuelo sobre las butacas, mientras canta la canción que se convirtió en himno: Te creo. Y luego todos cantan En mi mundo, bajo una copiosa lluvia de corazones de papel.
“¡Te amo, Tini!”, grita una nena de unos 12 años. “¡Quiero ser cantante y bailarina como vos!”

Fuente: Alejandra Herren en Clarin

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